27 de febrero de 2014

Reportaje de investigación: el verdadero inventor del telescopio fue español

Ya os hablé de ello el otro día en la entrada de las curiosidades que quizá no sabríais, pero visto que fue la curiosidad que más os gustó y más interés os suscitó, aquí tenéis toda la información sobre ella. Aquí te cuento con detalle, día tras día y semana tras semana todos los acontecimientos y los personajes de esta trama que tiene como fin la invención del telescopio y que seguramente cambiará tu opinión. ¡Qué aproveche!

Introducción:

Pelling, en 2008, tras presentar
su hipótesis sobre la invención
del telescopio.

Hasta hace escasos años, se creía unánimemente que el inventor del telescopio, tal y como lo concebimos a día de hoy, fue el alemán Hans Lippershey. No obstante, en 2008, un ex-informático e historiador de mediana edad, Nick Pelling, realiza una exhaustiva búsqueda a partir de antiguos documentos de un historiador catalán, Simón Guilleuma, para descubrir la verdad sobre el inventor del telescopio; quizá algo desconocido para muchos, pero inquietante como poco. Los datos de su investigación han sido publicados en periódicos de toda Europa y han aparecido en revistas de renombre histórico y astronómico a nivel mundial como la publicación History Today, aprovechando el tirón que ello tuvo al ser el 400º aniversario del telescopio (en 1608), que podría precisamente no haber sido ese. Todo cuanto váis a leer en este reportaje es verídico, fruto de años de investigación de Pelling, y fruto de debate entre la comunidad científica sobre si, de verdad, debería atribuírsele la invención del telescopio a un español.

Pero... ¿Qué ocurrió realmente? La historia del telescopio que jamás te habían contado, con nombres, hechos y fechas.


Situémonos, año 1590. Un óptico catalán, famoso en gran parte de España, se dedica a vender "ulleres": tubos con lentes en sus extremos que nos permiten observar las cosas más de cerca. En 1593, de hecho, tenemos constancia de que Pedro de Carolona, un noble catalán, dejó en legado a su esposa una "ullera" de latón, una especie de catalejo o telescopio de latón que sirve para ampliar todo tipo de objetos. Todo apunta a que Joan Roget, español sobre el cual girará la noticia, ya fabricaba instrumentos ópticos 18 años antes de que el telescopio fuera inventado.

Lo más curioso llega cuando, en plena Barcelona, el 5 de septiembre de 1608, se celebra una subasta de bienes de otro noble catalán, Jaime Galvany. En dicha subasta se pone en venta un telescopio o, como consta en el documento "una ullera de llauna per mirar de lluny", o lo que en castellano sería "un telescopio de hojalata para ver de lejos": un telescopio, en resumidas cuentas. Queda constancia de que su comprador es anónimo, pero de profesión mercader.

Retrato de Zacarías Janssen

Poco después de esto, continuando con esta cadena de sucesos, en pocos días o semanas, éste acudió a la feria de novedades científicas de Frankfurt, y sin conocer a alguien -preferiblemente científico-, que pudiera darle el uso que el quería (monetario), conoce a Janssen (quien afirmó haber acudido a esta feria), y pacta con él quedarse la mitad de los ingresos a cambio de que lo vendiera a sus clientes; Janssen, no obstante, vé en este invento "algo distinto", lo cree un invento muy interesante, útil y por el que se podría obtener un beneficio inconmesurable, por lo que se muestra reacio a venderlo. Su objetivo era el dinero, no la fama.

Ante el desconocimiento de Janssen para la fabricación del mismo (pues Janssen se acaba de encontrar con un invento que no era suyo, no sabía construirlo y encima no sabe cómo ha sido construido) y al necesitar éste unas lentes que tampoco sabía fabricar (pues él tampoco era óptico), pide ayuda, de entre los que mejor cumplen sus requisitos, a sus amigos: Metius (científico, matemático y, en resumidas cuentas, un sabio de su época) y Lippershey (óptico y artesano). Esta jugada supuso su mayor error. Lo que en él había suscitado tanto interés y la idea de gran lucro, también lo había hecho en sus amigos, sólo que estos tenían los conocimientos suficientes para hacerlo realidad. Janssen no tenía nada que hacer.

Retrato de Hans Lippershey

El 25 de septiembre de 1608, días después de que Janssen pidiera ayuda a sus compañeros y 20 días después de que el telescopio de Joan Roget fuese comprado en una subasta, en Cataluña, ya tenemos que irnos a La Haya (Holanda) para encontrarlo, y es que Lippershey, el "sabio" de entre sus amigos, presenta ante el príncipe de Holanda, Mauricio de Nassáu, "su idea", ya construida: un tubo con lentes que permite ver objetos en la lejanía, tal y como él describe en su patente. Remitámonos un par de párrafos arriba y comparemos su definición con la de la "ullera" de la subasta de Galvany. ¿Mera coincidencia? Lo cierto es que, gracias a la impresión que este objeto causó al príncipe holandés, Lippershey consiguió su "patente" el 2 de octubre, exactamente una semana después, aunque según Mauricio de Nassáu fuera una idea ya planteada y posiblemente fútil, él había sido el primero en construirla.

No cabe dudas de que Lippershey se había hecho con la patente "limpiamente", sin que nadie supiera de los antecedentes que le llevaron a conseguirla y la manera en que lo hizo. Pero, como nada es fácil en este mundo, no tardaron en salirle los problemas. El 14 de octubre, doce días después de que le concedieran a Lippershey su patente y poco más de un mes después de que el telescopio de Joan Roget viajara por media Europa, Metius, amigo artesano -pero no óptico- de Lippershey, solicita la patente de un instrumento exactamente igual, cuyos bocetos coinciden a grandes rasgos con el dueño de la patente. Por si parecía poco, tres días después, el 17 de octubre, casi un mes después de que Lippershey presentara su proyecto y a duras penas, Janssen, rezagado, solicita también la patente de otro instrumento cuya definición y boceto coinciden con la de sus colegas. 
Adriaan Metius

Es obvio que no recibieron la patente porque Lippershey fue el más listo y tal y como se registra, ninguno de ellos tenía verdadera idea de qué era lo que presentaba, ni cómo había llegado a la idea, ni siquiera cómo había diseñado el cachivache (lo cual ya nos hace ver que ninguno de ellos lo ideó). Pero la historia continúa: Janssen, que fue el primero en plantear la idea (robada, pero fue el primero) del telescopio y quien pensaba lucrarse con él, ya no podía hacerlo, pues no era dueño de la patente, y había tardado en construirlo porque sus conocimientos sobre el proyecto eran casi tan nulos como sus conocimientos en las manualidades. Por ello, años después -dado que Janssen dejó pocos registros escritos-, su hijo, acerca de la patente que le fue robada a su padre, indica que "su padre había comprado y diseñado un telescopio que databa del año 1590 y sabía con certeza que provenía de España". El único fabricante español de este tipo de telescopios era Joan Roget, quien curiosamente fabricó en 1590 sus primeras ulleras, precisamente siendo esa, la ullera de la discordia, vendida al mercader español en 1608,  un mes antes de que Lippershey lo patentara. Lippershey es mundialmente conocido por haber inventado el telescopio, un gran invento de un gran genio. El problema es que patentó e inventó un telescopio que había fabricado un español 18 años atrás.

Girolamo Sirtori ya conocía al telescopio y a su 
inventor, y así dejó constancia. Su nombre:
Joan Roget.

¿Aún pensáis que pudo ser obra del azar y de la mera coincidencia? En 1609, un óptico milanés de gran renombre en Italia, Girolamo Sirtori, escribe en sus papeles que "había tenido el placer de conocer al inventor del telescopio" quien (atención a la cita) era "un hombre español, Joan Roget, ya viejo y atrofiado, oriundo de Gerona, que lo inventó hacía más de dos décadas". Girolamo era un óptico y (según se deja entrever), alguien con un mínimo de conocimientos en la ciencia, quien conocía a Joan Roget de hacía décadas y lo había conocido en persona. Meses después, Galileo (quien se movía por fines únicamente científicos) y que ya conocía el telescopio, construyó el suyo propio y, siendo el único conocedor del verdadero uso del telescopio, se lanzó a descubrir los anillos de Saturno y los satélites galileanos.


Tanto el hijo del hombre que presentó la idea que le valió el status de "inventor" del telescopio a Lippershey como otro compañero de profesión de elevado renombre, coinciden en que el telescopio inventado y por ello su patente, es de un español que comenzó a construirlos y distribuirlos en 1590. Por si parece poco, ambos confirman que la patente era la del mismo modelo. Uno de ellos, incluso comenta que fue comprado en una feria días después de su subasta en España, confirmando que los papeles estaban escritos por un español. ¿Por qué no se había sabido esto hasta antes? Es bien cierto que quienes copiaron la idea de la patente se movieron por intereses económicos y no se preocuparon (y posiblemente ni supieran) del que realmente inventó el telescopio. Éste, además, viajó desde España hasta Holanda en un par de días, con lo cual se le perdió la pista rápidamente, y al ser fruto de una subasta, habiendo pasado por decenas de manos, difícil le era a Lippershey o al príncipe de Holanda saber la autoría de este, como también le era desconocida al resto de las personas. Por otra parte, Joan murió pocos años después, al igual que los únicos que sabían de su invención, por lo que, al no saber nadie más de la existencia del verdadero inventor (ya que posiblemente todos creyeran que Lippershey lo construyó), cayó en el olvido, hasta 2008.

Esta es la historia que hay tras el descubrimiento del telescopio. Esto es todo lo que no sabías o no te habían contado. ¿Qué opinas, tras esta lectura, sobre el descubrimiento del telescopio? Déjanos un comentario con tu opinión sobre este artículo y compártelo si te ha gustado. Buenas noches, España, buenos días, América.



25 de febrero de 2014

10 curiosidades y mitos sobre astronomía que seguramente no conocías (Capítulo 1)

Era algo que pensaba hacer desde el año pasado: entradas curiosas. Más que enseñar de manera larga y aburrida con textos ilegibles, hay otra manera de aprender fácilmente y de cautivar al lector: curiosidades; datos o particularidades que no conoce y realmente resultan muy interesantes de aprender. Aquí van las 10 primeras, espero que os resulten interesantes. Antes de marzo disfrutaréis de la primera entrega de las mejores astrofotografías de cielo profundo de 2013 (ha habido casi un centenar por montar) y de más contenidos sobre física.

La forma de M57 es la de un toro

1. La nebulosa del Anillo (M57), en realidad debería ser denominada la "Nebulosa del Barril" o "Nebulosa Toroidal". Su forma real es la de un cilindro o un toro (refiriéndonos con toro al cuerpo geométrico, no al animal). La forma que presenta desde la Tierra es una mera ilusión óptica que se debe justo a que la vemos de frente.


Jenaro Gajardo posaba con la Luna al fondo

2. En 1953, un abogado chileno (Jenaro Gajardo), registró  la Luna a su nombre por 42.000 pesos. Tras esto, en 1967, la ONU firmó un tratado que prohibía la venta de objetos o terrenos fuera de la Tierra. No obstante, corre la leyenda urbana de que Richard Nixon tuvo que pedir permiso (e incluso pagar) al abogado chileno para que la sonda Apolo 11 pudiera alunizar, en 1969.



3. Una persona mide, aproximadamente, un total de 5 a 10 centímetros más cuando viaja en el espacio. Esto es debido a que, en ausencia de gravedad y por ende, de presión, la columna vertebral se "descomprime". Por ello los astronautas se entrenan físicamente, ya que al no estar sometidos a grandes fuerzas en el espacio, pierden el tono muscular (atrofia) notablemente.


Las primeras y únicas personas muertas hasta la fecha
en el espacio en la que sería su última fotografía.

4. Sólo 3 personas han muerto en el espacio. Considerando el límite del espacio exterior en los 50 a 100 kilómetros, (dependiendo de las definiciones americana y rusa), sólo 3 astronautas (rusos todos ellos), han muerto estando en el espacio. Éstos son Viktor Patsayev, Georgi Dobrovolski y Vladislav Volkov, además, todos ellos juntos cuando se encontraban en la Soyuz. El resto de muertes espaciales (un total de 30), han ocurrido dentro de la Tierra (en tierra firme o en su atmósfera).



5. Si los astronautas no llevaran traje presurizado, morirían de manera prácticamente instantánea (de 1 a 15 segundos). Al no haber oxígeno, posiblemente murieran asfixiados, al mismo tiempo que la falta de presión haría que sus órganos se expandiesen hasta que su sangre hirviese, o se murieran congelados (o achicharrados) ya que pasarían rápidamente de -100ºC a 100ºC. Por otra parte, su traje también les permite librarse del bombardeo continuo de micrometeoritos (la Luna no tiene atmósfera y por ello continuamente sobre ella caen fragmentos de polvo y roca) que haría que fueran acribillados continuamente por meteoritos y les da la posibilidad de poder respirar, expulsando dióxido de carbono e introduciendo oxígeno, a la misma presión que en la Tierra.


Lo parece, pero no, no es verde.

6. Es físicamente imposible que existan estrellas de color verde. Pese a que muchísimos astónomos alrededor del mundo han reportado durante décadas que la estrella Zubeneschamali (en la constelación de la Libra) es de color verde, tal y como aparece al ser observada por un telescopio o simplemente unos binoculares. La explicación se debe al contraste que su compañera (de color rojizo) ejerce sobre Zubeneschamali, la más brillante, de color azul. 


Tal y como las sondas lunares nos muestran,
las banderas han estado y siguen estando donde 
las dejamos, no hay nada que temer.

7. No te esfuerces en ver ningún resto de la llegada a la Luna. Es uno de los argumentos más usados por aquellos que no creen en la llegada del hombre a la Luna el que las huellas o marcas dejadas por las sondas no sean visibles al telescopio. Los mejores telescopios de aficionado (0,25 - 0,3 metros, ó 10-12 pulgadas en su defecto), apenas poseen la suficiente resolución como para distinguir detalles de 1,5 a 1,8 kilómetros en la Luna. Harían falta telescopios todavía sin inventar para poder vislumbrar restos de cualquier alunizaje. No obstante, para aquellos que no lo crean, recientemente se han publicado imágenes desde el espacio que nos han permitido asegurarnos de que las banderas están en su sitio.



8. El inventor del telescopio no fue Galileo Galilei como comúnmente se piensa. Hasta el momento se conocía al alemán Hans Lippershey como su inventor, en 1608, quien se adelantó al pedir la patente de dicho invento. Pero, recientemente, en 2008, un grupo de historiadores situó a un español como el inventor del primer telescopio de la historia. Este español es el gerundense Joan Roget, uno de los mejores y más prolíficos ópticos de la época, quien registró la construcción de dos telescopios, uno en 1593 y otro en 1608. De profesión óptico, se dedicaba a vender en su negocio las conocidas "ulleres" (aparatos y monóculos de largo aumento para observar objetos lejanos).

En 1590 y 1593 aparecen registros de un pseudo-telescopio, comprado por un burgués catalán a Roget. En septiembre de 1608, un mes antes de que Lippershey patente su invento, un mercader anónimo compra otro de los telescopios construidos por Roget en la subasta de bienes de Galvany, un barcelonés. Éste, viaja a Fráncfort y se lo vende a un amigo de Lippershey: Janssen, tal y como éste relató en sus escritos. Ante la creencia de que tenía en manos un invento revolucionario, no quiso acceder a repartir la patente con el mercader y se quedó el invento. Como Janssen no tenía ni la más remota idea, pidió a sus dos amigos (Lippershey y Metius), lentes para poder construir otro similar y poder hacerse rico con él.

Pero esto significó su mayor error, ya que estos dos fueron los primeros en robarle la idea y patentarla, siendo el primero y más avispado Lippershey, quien aprovechando que es óptico, construyó en escasos días las lentes del telescopio y lo presentó. El hijo de Janssen, el holandés que compró el telescopio al mercader catalán, relata que su padre afirmó muchas veces que se había copiado del dibujo de un español que lo construyó en 1590: Joan Roget. Como colofón final, el óptico milanés, Girolamo Sirtori, relata en 1609 que hacía muchos años que conocía al ya viejo y atrofiado, Joan Roget, gerundense que inventó hacía décadas el telescopio. 

Queda claro pues que Galileo no fue su inventor, ya que construyó su telescopio tras los inventos de Joan Roget, Lippershey, Janssen y compañía, en 1609, pero si mi opinión queréis saber y habiéndome leído las hipótesis de Pelling y algunos historiadores catalanes que han salido en el 400º aniversario del telescopio en revistas astronómicas de todo el mundo (y sus autores han reconocido como muy plausibles estas pruebas), es que el verdadero inventor del telescopio fue el español. Joan Roget.



9. Hay tal cantidad de estrellas en la Vía Láctea que, si cada una fuera del tamaño de un grano de sal, una a una serían capaces de hacer rebosar una piscina olímpica. Si cogiéramos todas las que existen en el Universo, tendríamos que ir desalojando el mundo.


10. Vive cada instante como si fuera el último. Dado que la velocidad de la luz es de, aproximadamente, 300.000 kilómetros por segundo, la luz solar que nos baña realmente hace 8 minutos y 30 segundos que partió del Sol, por lo que, mientras lees esto, el Sol podría haber explotado y quedarte escasos segundos, o minutos de vida. (Obviamente la probabilidad de que el Sol explote a estas alturas de su vida es nula). 


__ ¿Os han gustado estas curiosidades? Hay varias docenas ya redactadas esperando a ver la luz en los próximos días junto a las entregas que también os gustarán y soy consciente que se han demorado también un par de semanas, por meras cuestiones de trabajo. Si os han gustado, podéis compartirlas en las redes sociales o dejar un comentario con vuestra opinión, y si quisiérais ver más. Sería excelente que todo el mundo supiera de ellas y se mantuviera desde el principio informado de esta serie sin final a la vista. __

Buenas noches, España, buenas tardes, América.

2 de febrero de 2014

Japón planea retirar basura espacial con un cable magnético

En poco más de tres semanas, Japón realizará un experimento que permitirá retirar escombros y basura espacial gracias a un cable "electrodinámico", ya que la basura espacial se está convirtiendo en un problema cada vez más preocupante, ya que amenaza tanto la seguridad en la Tierra como en el espacio, debido a que los fragmento de "chatarra" espacial pueden tanto caer a la Tierra como lo haría un meteoro como también impactar contra las sondas y naves que actualmente orbitan -una de ellas, habitada- la Tierra. Si una simple gota de pintura es capaz de erosionar una puerta en el espacio, imaginemos trozos de casi una tonelada en cientos de kilómetros de caída libre hacia la Tierra... 


Meteorito causado por la precipitación de los restos de 
un antiguo cohete.
Para ello, la JAXA, (siglas de  Agencia Japonesa de Exploración Espacial) lanzará este mismo 28 de febrero un satélite diseñado para localizar dichos trozos, restos de la ingente cantidad de objetos, ahora inútiles, llevados por decenas de potencias mundiales desde hace décadas hasta ahora, los cuales han sido abandonados allí arriba, con el consecuente peligro que acarrea. Esta solución planteada por Japón permitiría desintegrar esta basura y eliminar todo peligro.

El proyecto de la JAXA, bastante complejo, consiste en acoplar el cable magnético/electrodinámico (que consta de tres hilos hiperfinos de aluminio de 0.1 milímetros de grosor) hacia los restos detectados de basura espacial. Este cable, dado que es magnético, se vale del campo magnético terrestre para que su brazo sea arrastrado a merced del mismo, y así, una vez acoplados a él los restos de basura espacial, y como el campo de la Tierra es muy potente, éstos se van decelerando continuamente, reduciendo miles o incluso millones de veces los riesgos por colisión y así permitiendo que, al decelerarse, pierdan inercia y caigan por su propio peso, cual meteorito hacia la Tierra, donde se desintegrarían gracias a nuestra poderosa atmósfera debido a la fuerza de la fricción. 
Este proyecto lo está llevando a cabo una empresa del sur de Japón, anteriormente sólo conocida por fabricar redes de pesca bastante valoradas por los pescadores locales, pero de ahora en adelante, lo será por haber fabricado estos cables que permitirán salvarnos de más de un susto. Este proyecto le ha costado millones de euros y un total de 10 años a la empresa, Nitto Seimo.
El lanzamiento del 28 de febrero no permitirá a este invento japonés pasar a funcionar, ya que su única función por el momento será el ver si realmente funciona y es capaz de resistir las tensiones a las que se verá obligado a trabajar. Una vez pase exitosamente las pruebas a las que se verá sometido, en un futuro (según JAXA, a más tardar, el año 2019) podrá comenzar a trabajar a destajo eliminando los fragmentos de basura espacial más peligrosos detectados, y así limpiarle el camino a la Estación Espacial Internacional y a nuestra maltrecha atmósfera. Como se comenta, 2019 es la fecha facilitada por la JAXA, aunque posiblemente se comience a usar más pronto y esté antes de ese mismo año operativo al 100%. Sin duda, otra obra de la ingeniería al servicio de la ciencia.

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